La semana pasada casí me muero cuando mi mamá me dijo: “July hay que comprar los útiles del colegio”. ¡Pero cómo tan luego! Se me pasaron volando las vacaciones. A pesar de que no salí tanto fuera y me quedé en mi casa, tengo que reconocer que me gusta estar sin hacer nada, leer una revista y escuchar música en mi pieza.
El lunes cuando sonó el despertador me quería morir, lo tiré lejos y seguí durmiendo, hasta que llegó esa amada voz que me despierta durante los nueve meses de clases... !!!¿¿¿A levantarse, quién se ducha primero!!!!????...
Después de lidiar conmigo misma, me levanté y llegué a la entrada del colegio. Había mucho ruido todos los papás dejando a sus hijos en el primer día, algunos emocionados, otros apurados para irse al trabajo. En fin, el mismo circo de todos los años. En la sala de clases todo olía a nuevo, ese perfume que se mantiene por un par de días y que luego cambia por uno a usado y plumón de pizarrón. Mis amigas estaban todas bien, con mil quinientas historias para contarme y yo también a ellas. El tema principal: ¡los hombres que habíamos conocido durante el verano!, los amores y desamores de algunas y lo infaltable: la organización de los panoramas para los fines de semana.
Al parecer también me gusta estar en el colegio con mis amigas y pasar los recreos riéndome con ellas.
Mil saludos Seventeen, las amo, sigan escribiendo como siempre!!
:)Julieta:)